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Ronquidos. Causas físicas y emocionales

Ronquidos. Causas físicas y emocionales

by La Matalasseria, 25/10/2018

Hoy os traemos un post sobre uno de los problemas que más quebraderos de cabeza nos dan a la hora de descansar, tanto a nosotros, como a las personas que nos rodean, los ronquidos. Pero… ¿Y qué son los ronquidos? ¿Cómo surgen? ¿Hay alguna forma de eliminarlos? En este artículo os resolvemos algunas dudas.

¿Qué son exactamente los ronquidos?

El ronquido es un problema muy común que consiste en respirar de forma ruidosa durante el sueño. Este problema se puede dar en todas las edades y en ambos géneros, aunque las estadísticas nos muestran que es más común en hombres (un 49% de hombres roncan frente a un 25% de mujeres) y que aumentan a medida que envejecemos.

¿Por qué se producen?

Existen muchos factores que pueden causar los ronquidos, pero entre los más comunes se pueden encontrar las afecciones respiratorias, las alergias, la obesidad, el consumo de alcohol o las alergias. Cuando nos dormimos y avanzamos del sueño ligero al profundo, nuestros músculos de la lengua, garganta y techo de la boca se relajan. Si los tejidos de la garganta se relajan lo suficiente para bloquear parcialmente las vías respiratorias, vibran. Cuanto más estrechadas estén las vías respiratorias, más forzado será el flujo de aire. Esto hace que aumente la vibración de tejido, con lo que los ronquidos se hacen más fuertes.

Por otra parte, también hay determinados factores emocionales que pueden favorecer los ronquidos. Y es que los seres humanos aprovechamos el sueño para liberarnos de lo que nos sucede durante el estado de vigilia. Por lo que quizás a veces usemos los ronquidos para comunicarnos con nuestro entorno si tenemos la impresión de que no nos hacemos oír lo suficiente durante el día o no nos atrevemos a hablar por miedo al rechazo.

¿Existen remedios para curar los ronquidos?

Si los ronquidos son demasiado fuertes y permanentes es recomendable consultar a un médico. Pero si se producen de forma leve y ocasional hay algunos consejos que pueden ayudar:

– Evitar la vida sedentaria y realizar ejercicio.

– Evitar consumir alcohol durante al menos cuatro horas y las comidas pesadas durante tres horas antes de ir a dormir.

– Dormir preferentemente de costado mejor que boca arriba.

– Establecer patrones de sueño regulares.